LA ORACION EN LA PRACTICA DE LA SALUD

“Pero tú, cuando ores, apártate a solas, cierra la puerta detrás de ti y ora a tu Padre en privado. Entonces, tu Padre, quien todo lo ve, te recompensara”

Estas palabras dichas por Jesucristo y registradas en el evangelio de Mateo en el capítulo 6, son una fuerte motivación para hablar con el creador, el imperativo es “cuando ores” es decir conversar con Dios diariamente trae un beneficio

¿Y Cuál es esa recompensa que trae la oración?

Según un estudio realizado por el Dr. Daniel Hall del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh “muestra que el aumento de la esperanza de vida que se deriva de una actividad religiosa semanal (como la oración) es comparable a los beneficios que genera para la salud el ejercicio físico regular o el consumo de medicamentos para reducir el colesterol” aunque el Dr Hall no afirma que esta práctica es sustitutiva a una terapia medica si cree que genera muchos beneficios a los pacientes

Por otro lado, El Dr. Harold G. Koenig, de la Universidad de Duke dice que ‘los estudios han confirmado que una oración puede impedir que las personas se enfermen – y cuando se enferman, la oración puede acelerar su Proceso de curación” esto se entiende porque “El acto de la oración ha aumentado la producción de muchos neurotransmisores muy útiles, como la dopamina, que ayuda a promover un estado de relajación, foco, motivación y bienestar”

Pero no solo orar asiduamente trae beneficio a nuestro cuerpo el cerebro también es afectado según la misma investigación “haciendo una exploración del cerebro, usando resonancia magnética (MRI), los investigadores han logrado observar cambios fisiológicos que suceden en los cerebros de aquellos que oran regularmente “como “que tienden a tener una corteza cerebral más espesa, lo que está asociado a un menor riesgo de depresión y ansiedad”

Pero más allá de los beneficios que orar trae a la salud, es importante reconocer que como seres humanos tenemos un orificio en nuestro ser, una especie de “vacío existencial” que continuamente tratamos de llenar de manera equivocada tal como dice el salmo 42:

“Como el ciervo anhela las corrientes de las aguas, así te anhelo a ti, oh Dios. Tengo sed de Dios, del Dios viviente. ¿Cuándo podré ir para estar delante de él?”

Por eso se puede concluir que la única forma de ser verdaderamente feliz en esta vida es aceptando al dador de la misma, Jesús dijo “yo he venido a dar vida y vida en abundancia”

 

Escrito por Pr. José Alejandro Castillo Gómez

Lic. en Teología pastoral y Comunicación Social

En la actualidad pastor y conferencista sobre temas de familia en la ciudad de Guayaquil